1999 |
Estados Unidos

Magnolia

Magnolia

Director: Paul Thomas Anderson
Reparto: Jason Robards, John C. Reilly, Julianne Moore, Philip Baker Hall, Philip Seymour Hoffman, Tom Cruise, William H. Macy
Periodismo como tema: Lateral
star
IMDB: 8,0/10 |
Letterdbox: 4,1/5

N Oscar, G Golden Globes, G Berlín

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Un concurso de preguntas y respuestas impacta en las vidas de diferentes personas del valle californiano de San Fernando.

En este filme coral que ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín, se aborda el tema de la televisión como un “camino a la fama”. Sin embargo, Anderson busca mostrar el revés del mundo al que el personaje de Nicole Kidman en To Die For desea acceder. Una frase recorre todo el filme: “Dejamos atrás el pasado, pero el pasado no nos deja a nosotros”. Y, en esa línea, Magnolia también se propone analizar los costos que implica estar en televisión.

Los medios exigen la novedad en forma permanente, lo siempre disponible en cuanto recurso, lo que puede cambiarse constantemente. Esto es, devoran el pasado. Cada persona, cada cosa, se torna reemplazable. Los personajes televisivos, entonces, se transforman en objetos fungibles: sólo interesa la utilidad que ofrecen.

Con ese objetivo, la película narra varias situaciones aparentemente desconectadas entre sí que dan cuenta de las diferentes caras del mismo fenómeno. Así, se construye de forma especular, apelando al montaje paralelo. El centro de la trama es un programa de preguntas llamado “¿Qué saben los chicos?”, con más de 38 años ininterrumpidos de transmisión. Sin embargo, la fama del programa no tiene como correlato el éxito personal de quienes lo realizan. El presentador del entretenimiento, Jimmy Gator (Philip Baker Hall), está enfermo de cáncer, es cocainómano y su hija drogadicta no quiere verlo. El productor (Jason Robards, en el último papel antes de su muerte) también está enfermo y abandonó a su hijo (Tom Cruise). Ambos, conductor y productor, buscan el perdón de los hijos ante los remordimientos que sufren en el ocaso de sus vidas.

Igualmente, Frank T. J. Mackey, el personaje de Cruise, sufre la imposibilidad de enfrentar su pasado. Si en los shows que conduce se muestra como una mezcla de gurú misógino y superhéroe, pronto esa postura se manifiesta como una máscara que oculta soledad e infelicidad. “Seduce y destruye”, el lema con el que instruye a su público fiel y sumiso en sus clases de autoayuda para “conseguir mujeres”, muestra su necesidad de vivir un eterno presente. De hecho, él mismo proclama que “lo más inservible del mundo es aquello que ha quedado atrás”.
La narración de las tribulaciones de dos concursantes del programa conducido por Gator advierte sobre la rápida obsolescencia de la fama que brinda la televisión. Stanley Spector (Jeremy Blackman) es un joven “sabelotodo” que participa del show presionado por su padre. La televisión como forma de ascenso social se revela en los diálogos que tienen sus compañeros sobre réditos y agentes. “Obtienes cosas de la gente que quiere que le promociones algo”, dice una chica. El padre de Stanley, en la antesala del estudio, cuando comienza el programa arenga: “Hagamos un poco de plata, gente”.

La presión sobre el niño estalla y no puede contestar. Siente la necesidad de orinar pero nadie se preocupa por él. En el corte, el padre lo reta porque no contesta las respuestas. Los productores lo maltratan y lo obligan a participar del siguiente juego. “No soy un juguete. ¿Por qué me hacen sentir como un anormal si contesto preguntas o si soy inteligente o si tengo que ir al baño”, le reprocha Stanley a Gator en vivo.

El previsible final del camino del joven se encuentra en Donnie Smith (William H. Macy), un niño prodigio que en los ’60 también supo triunfar en “¿Qué saben los chicos?”. Al igual que Stanley, los padres lo presionaron y le robaron lo que ganó en el programa. Ahora, vive un presente patético. Trabaja en un negocio de electrodomésticos, al que presta su imagen, pero lo quieren echar porque su nombre ya no da réditos.

El director Paul Thomas Anderson fue asistente de producción en un programa de televisión de preguntas para niños. Y es el hijo del ex locutor televisivo de la cadena ABC, Ernie Anderson.

Manuel Barrientos y Federico Poore