1948 |
Estados Unidos

The Big Clock

El reloj asesino

Director: John Farrow
Reparto: Charles Laughton, George Macready, Maureen O'Sullivan, Ray Milland
Periodismo como tema: Central
star
IMDB: 7,6/10 |
Letterdbox: 3,7/5

N Venecia

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Un magnate de las prensa comete un asesinato y lo achaca a un hombre inocente, que intenta resolver el crimen por sí mismo.

Earl Janoth (Charles Laughton), el poderoso director de Janoth Publications, es presentado como un jefe tiránico, capaz de despedir periodistas y empleados por no seguir bien una pista o usar un determinado color para las letras. Su relación con el protagonista, George Stroud (Ray Milland) es no menos tirante: luego de arruinar la luna de miel de uno de sus mejores periodistas, está a punto de romper su matrimonio al impedir que se tome unas vacaciones en West Virginia junto a su mujer, Georgette (Maureen O'Sullivan). Luego de matar a su amante (Rita Johnson), Janoth y su fiel editor-in-chief buscan la manera de encubrir el asesinato, y Stroud se convierte en un instrumento para esa tarea. El grupo de medios no escatima recursos: se ofrecen jugosas recompensas para quienes puedan aportar pistas sobre el “asesino”, que no es otro que un tercer hombre al que Janoth quiere incriminar en el asunto.

Algunos datos de interés vuelven a este film de particular interés periodístico. Cerca del inicio parece haber una reunión general de todas las publicaciones de Janoth Publications en la que se muestra gran preocupación por una caída en la circulación del seis por ciento y el objetivo de “incrementar la circulación” es el que viene motorizando diferentes investigaciones sobre casos criminales en Crimeways, la revista que edita Stroud. Janoth Publications parece ser un enorme conglomerado de medios, y en un breve viaje por ascensor vemos que cada piso parece alojar una publicación diferente del grupo. La empresa acaba de comprar un enorme reloj (el big clock del título) a un costo de 600 mil dólares y su director alardea acerca de los recursos a su disposición.

En cuanto a los recursos empleados por el protagonista, cabe destacar que Stroud -editor de una revista upscale de Nueva York- va por la ciudad entregando dinero a cambio de información. La relación no es de mutuo interés: el interés, en este caso, es mayormente del periodista. Las fuentes (taxistas, personajes bohemios de bares de mala muerte) parecen ser de una clase social inferior al del cronista.

Manuel Barrientos y Federico Poore