1935 |
Estados Unidos
The Mystery Man
The Mystery Man
Director: Ray McCarey
Reparto: Henry Kolker, Maxine Doyle, Robert Armstrong
Periodismo como tema: Central
IMDB: 5,5/10 |
Letterdbox: 3,0/5
Un reportero amante de la bebida es despedido por insultar a su editor. Sin dinero, intentará reiniciar su carrera en otra ciudad.
Larry Doyle, un reportero de Chicago amante de la bebida, insulta a su editor y es despedido. Pronto se despierta en un tren rumbo a St. Louis con un dólar y un revólver en la mano.
La premisa de este film clase B de Monogram es ciertamente más prometedora que su desarrollo, que comienza con el periodista Doyle (Robert Armstrong) recibiendo un reconocimiento a manos de la policía por haber ayudado a develar un caso de asesinato. ¿Su premio? Cincuenta dólares y una pistola calibre .45. Para celebrar, Doyle y tres colegas van a un bar y se gastan el dinero en bebida (algo similar a otros films de la época, aunque un poco más extraño tratándose de una película ya dentro de la era del Código Hays). El editor Ellwyn Jonas (Henry Kolker) los encuentra en el bar y Doyle, que ya se llevaba mal con su jefe, lo insulta y termina despedido. Ya en St. Louis, nuestro cronista desempleado le pide un trago a un empleado de la estación (le hace señas como que necesita “algo para el tembleque”) y se pone en campaña: tras leer sobre un caso en un periódico local, acude al periódico de la ciudad a ofrecer sus servicios, una oportunidad que finalmente se da cuando termina presenciando un robo.
El guión no sabe bien para dónde quiere ir: el protagonista funciona básicamente como narrador para la audiencia y para los otros personajes que comparten escena con él. Es una película corta -apenas más de una hora- pero se toma cuarenta minutos para presentar su gancho dramático.
De todas formas uno de los ejes de la película es cómo Doyle se preocupa (honestamente y sin segundas intenciones) por una joven llamada Anne Ogilvie (Maxine Doyle) que también anda en la ciudad sin dinero y sin rumbo.
El periodista pasa arruinado buena parte de la película, habiendo llegado a una nueva ciudad con un mínimo de efectivo en el bolsillo y habiendo convencido a Anne de hacerse pasar por una pareja de recién casados. Primera de dos películas en apenas dos años -la otra sería Libeled Lady- donde uno de los protagonistas se hace pasar por un hombre de buen pasar que se aloja en grandes hoteles pero que en realidad no tiene un centavo. El periodismo como herramienta de llegada a los altos círculos sociales: Doyle alardea ante su nueva pareja de que él (como periodista) es capaz de tener llegada a ciertos ambientes.
Manuel Barrientos y Federico Poore