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1997 |
Estados Unidos

Wag the Dog

La cortina de humo / Mentiras que matan

Director: Barry Levinson
Reparto: Anne Heche, Dustin Hoffman, Robert De Niro
Periodismo como tema: Central
star
IMDB: 7,1/10 |
Letterdbox: 3,4/5

N Oscar, N Golden Globes, N BAFTA, G Berlín

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Tras ser agarrado in fraganti en una situación escandalosa días antes de su reelección, el presidente de los Estados Unidos decide inventarse un conflicto que desvíe la atención de la prensa. Uno de sus asesores se pone en contacto con un productor de Hollywood para crear la cortina de humo perfecta: una guerra en Albania.
En la era de la información, las guerras son también operaciones de promoción política. Y Barry Levinson en Wag the dog construye una sátira sobre las relaciones oscuras entre el gobierno, las empresas de comunicación y el público en torno a una supuesta guerra entre Estados Unidos y Albania.

El guión de Hilary Henkin y David Mamet sobre la novela American Hero, de Larry Beinhart, tiene como protagonista a Conrad Bean (Robert De Niro), un experto en comunicaciones que debe impedir que un escándalo sexual comprometa la campaña para la reelección del presidente norteamericano. El punto de partida es simple: el jefe de Estado tuvo relaciones con una joven que visitó la Casa Blanca con un grupo escolar. La prensa lo sabe y la noticia será pública rápidamente. Sólo faltan once días para las elecciones presidenciales.

Por pedido del presidente, Bean se hace cargo de la contraoperación de prensa. En su primera decisión, ordena que el primer mandatario se quede en China y que nieguen que esa decisión está vinculada con el Bombardero B-3. “No sé cómo empiezan esos rumores”, dice el especialista con marcado cinismo.

Así, Bean planea una “apariencia de guerra”, según su propia definición, para desviar la atención de la opinión pública y el periodismo sobre el affaire que involucra al presidente. Es decir, el Gobierno, a través de la generación de acontecimientos secundarios, busca recuperar la capacidad de control de la situación que había alterado un hecho primario (en este caso, la publicidad de un escándalo sexual). De esta manera, la idea del experto se basa en la cobertura televisiva de la guerra del Golfo. “¿Qué vio el público norteamericano de la guerra del Golfo?”, pregunta. Rápidamente, da la respuesta: “Sólo el video de una bomba volando un edificio. Quizá era de juguete”.

El operador inventa, entonces, una guerra. “¿Una guerra? ¿Contra quién?”, interroga la asistente del presidente interpretada por Anne Heche. “¿No sé, qué tal Albania?”, responde Bean. “¿Y por qué Albania?”, repregunta la asesora. “¿Qué sabemos de Albania? Nada. Sólo que está lejos”, argumenta él. “¿Pero qué nos ha hecho Albania?”. Bean: “Nada... Pero tampoco nos ha ayudado”. Como enseñaba el ministro de Propaganda nazi, Josef Goebbels, una mentira bastante grande, será más creíble que una serie de mentiras pequeñas.

El próximo paso será negar la guerra e informar a la prensa que “no hay reporte de actividad en Albania”. En la televisión, sin embargo, todavía informan sobre la acusación de abuso sexual. El candidato opositor, Neal, solicita la renuncia del presidente.

Bean decide redoblar la apuesta y viaja a Los Angeles. Allí se encuentra con Stan Motts (Dustin Hoffman), un productor de Hollywood. El lema de Bean es: “recuerda la foto, olvida la guerra”. Para él, “nos acordamos de los refranes, no de las guerras”. La guerra es un espectáculo y necesita un productor como Motts. Necesita temas musicales e imágenes significativas. Mientras tanto, los principales periódicos norteamericanos, como New York Times y Washington Post, dedican sus portadas a la guerra e informan que terroristas albaneses tienen una bomba en Canadá y quieren infiltrarla en EE.UU. El presidente, entonces, ahora sí puede declararle la guerra a Albania, “una plataforma para el terrorismo mundial”.

Bean y Motts preparan en un estudio imágenes de una supuesta niña albanesa que fue violada por terroristas y trata de huir de un pueblo en ruinas. El periodismo levanta con rapidez la información. “Rara vez se ha visto una imagen más conmovedora de la humanidad”, señalan los conductores televisivos. El caso de abuso sexual ha sido olvidado por los medios. Para cerrar el espectáculo, los productores graban una canción a favor de la guerra. “Defendamos el sueño americano”, es el título de la composición del cantante folk Willie Nelson, que se interpreta a sí mismo en el filme.

Sin embargo, el plan amenaza con fracasar. El candidato Neal, que tiene un arreglo con la CIA, anuncia que la guerra terminó. Bean busca un nuevo contraataque. Ahora, necesita un héroe para su guerra. La solución es rápida. Un soldado norteamericano, William Zapato (Woody Harrelson), quedó tras las líneas enemigas. El presidente realiza un discurso sentimental sobre el héroe, mientras Bean y Motts deciden crear un nueva moda para entretener a un pueblo norteamericano fácilmente manipulado. Así, tiran viejos zapatos en los árboles y la gente comienza a imitarlos: en una cadena de hamburgueserías crean un menú sobre Zapato y los estudiantes arrojan zapatillas en las canchas de básquet como homenaje al gran héroe. La guerra es un éxito comunicacional y el presidente es reelecto por una abrumadora mayoría.

De todas maneras, la película no sólo ironiza sobre el comportamiento acrítico e ingenuo de los ciudadanos sino también sobre el rol de una prensa que hace circular rápidamente cualquier información sin chequear las fuentes que se los brinda. El periodismo confía excesivamente en las fuentes oficiales y los expertos del gobierno aprovechan tanto esa situación como la avidez por obtener noticias. Como señala Bean, “les damos lo que quieren”. Así el triunfo de la operación de prensa es total. Todo el periodismo acepta de manera acrítica la “historia oficial”. No hay constancia, siquiera, del planteo de dudas por parte de algún periodista.
Wag the Dog se adelantó al conocido affaire del presidente Bill Clinton y una becaria de la Casa Blanca.

Manuel Barrientos y Federico Poore